Ino y Samo

Éste es su abuelo. No puede dejarlo aquí. Lo ve dormir, con sus arrugas marcándole la cara y el reflejo de luz que viene de la puerta del iglú sobre su enorme cuerpo. Es el abuelo que le enseñó a pescar, a bailar la música tradicional de su pueblo, el que le lee libros, el que le explica esa fiesta en el cielo que es la aurora boreal. Ino se limpia las lágrimas y decide que no lo dejará. Él ama las costumbres milenarias de su tribu, las ha defendido muchas veces ante personas que no las entienden, pero en este momento está dispuesto a ir en contra de todos para salvar a su abuelo. El frío es muy fuerte, están cerca del Polo Norte y mirando las nubes saben que se aproxima una tormenta. Deben moverse, empacar sus kotas -carpas en forma de pirámide-, y viajar hacia zonas más cálidas…